Por Helga Glaesel-Blanding

Para Cocina y Gastronomía

 

Este tipo de recetas me encantan, en especial cuando se aproximan días libres, en los cuales seguramente necesitemos tener comida preparada y congelada, para que así podamos disfrutar de estar con nuestra familia y no trabajando en la cocina. Además, con ravioles horneados no debes de preocuparte por los paladares exigentes. ¡A todo mundo le gustan los ravioles!

Esta receta es bastante práctica, en la mayoría de lugares venden ravioles ya preparados, congelados y listos para cocinar en agua hirviendo, así que tú solo te encargas de preparar la salsa que a continuación te voy a mostrar.

Esta receta va perfectamente bien acompañada con una refrescante ensalada.

 

Ravioles Horneados

Rinde para 4-6 personas

Ingredientes

2 cucharadas de aceite de oliva

1 cebolla mediana, picada

3 dientes de ajo, picados

Sal gruesa y pimienta negra

1 ½ cucharaditas de orégano, en polvo

1 lata de tomates enteros

1 lata de tomates deshechos

2 libras de ravioles congelados

1 ½ tazas de mozzarella rallado

½ taza de queso parmesano, en polvo

 

Procedimiento

Pre-calienta el horno a 425 grados. Calienta el aceite en un sartén grande, sobre temperatura media. Agrega la cebolla y el ajo, y sazona con sal y pimienta. Cocínalo hasta que este suave, 5 minutos más o menos. Agrega el orégano y los tomates.

Déjalo llegar a punto de ebullición, reduce la temperatura y déjalo cocinar a un hervor suave. En este punto vas a deshacer los tomates con la paleta, hasta que la salsa vaya quedando espesa y se reduzca, 20-25 minutos.

Mientras tanto, cocina los ravioles en una olla grande con abundante agua hirviendo hasta que empiecen a flotar a la superficie (se van a continuar cocinando en el horno). Escurre los ravioles e incorpóralos a la olla donde estabas preparando la salsa.

Mezcla los ravioles con la salsa de tomate. Échalo todo sobre un recipiente de vidrio apropiado para el horno, y espolvorea con los dos quesos.

Hornea hasta que la superficie esté dorada, 20-25 minutos.

Déjalo reposar y enfriar un poco antes de servirlo.

 

Vía: Martha Stewart