Para mantenerse sano, es importante seguir una dieta rica en frutas y verduras frescas. Para disfrutar sin riesgo de ellas es necesario respetar unas normas básicas.

Para garantizar el sabor y el valor nutritivo de frutas y verduras es importante conseguir aquellas que estén frescas y no tengan golpecitos o imperfecciones a simple vista.

Es importante tomar en cuenta que las hortalizas que se adquieren en su propia temporada son más económicas debido a la gran cantidad que llegan a los supermercados.

 

¿Cómo llevar lo mejor a casa?

Elige frutas y verduras que parecen frescas, crujientes y firmes, las que tienen colores vivos. Selecciona lo que vas a consumir pronto y no compres verduras preempaquetadas que tengan líquido en la bolsa.

Frutas de cáscara roja: Es importante observar su color rojo intenso; si notas que es un rojo oscuro, eso quiere decir que está bastante madura y se echará a perder muy pronto.

Melón: Elige los de buen aroma con cáscara uniforme y firme.

Fresas: Elige las que están firmes, enteras y con hojas muy verdes.

Duraznos: Deben tener una textura media, entre firmes y suaves. Si están maduros tendrán un ligero color dorado cremoso.

Tomates: La piel debe ser firme, sin golpes y de color rojo vivo. El peso dependerá de su tamaño.

Zanahorias: Para conseguir una buena zanahoria se debe buscar una que sea firme y de color brillante. Si se quiebran con facilidad, demuestra que aún están jugosas.

Pepino: Si son muy pequeños significa que están tiernos, mientras que si son de gran tamaño serán amargos. Evita los que estén amarillentos.

 

¿Cómo almacenarlas?

  • Almacena de inmediato todos los productos en un refrigerador. Los plátanos, tomates u otras frutas que no estén suficientemente maduras pueden dejarse a temperatura ambiente.
  • Lava tanto la fruta como la verdura bajo un chorro abundante de agua limpia antes de consumirla. Retira la piel o la cáscara y las hojas exteriores. Si vas a comer también la piel, frota bien la superficie.
  • Antes de partir en trozos y servir frutas o verduras crudas de piel resistente, como melones, manzanas o zanahorias, lávalos bien con un cepillo destinado exclusivamente a ese uso y abundante agua.
  • Los frutos más pequeños y delicados, como fresas, frambuesas, moras, etc., deben enjuagarse en un colador para evitar cualquier posible riesgo de intoxicación.
  • Lava el alimento justo antes de consumirlo. Lávate bien las manos antes de tocarlo.
  • Si has manipulado antes carne cruda, asegúrate de que la superficie y los utensilios que has utilizado, al igual que tus manos, estén limpias antes de ponerlos en contacto con cualquier producto fresco (o cualquier otro alimento).
  • Cubre cuidadosamente los recipientes que contengan fruta o verdura cortadas para evitar la oxidación.

Las fruta y las verdura frescas constituyen una fuente esencial de las vitaminas, los minerales y la fibra indispensables en nuestra dieta. Aprovechemos esas características y disfrutémoslas diariamente.

 

Vía: Eufic y Merdado de Dinero