Con hierbas aromáticas siempre a la mano, vas a utilizar menos crema, aceite y  sal en adobos, salsas y marinadas. Aquí te diremos cómo mantener en las hierbas ese aroma tan intenso y fresco para tus recetas de cocina.

Trata a las hierbas frescas como a las flores frescas
Recorta los tallos en un ángulo de 45 grados, y colócalas en un vaso con dos pulgadas de agua.Refrigéralas hasta por dos semanas (cubre las hojas con una bolsa plástica para disminuir el olor y la absorción). Reemplaza el agua si se pone turbia.

Hierbas resistentes en seco como el tomillo, el orégano, romero y laurel.
Una especia a la vez, lávala y sécala bien, coloca las ramas o las hojas y espárcelas sobre una toalla de papel. Métela al microondas en intervalos de 30 segundos, dando vueltas a las hojas o ramas constantemente  para que seque por ambos lados, hasta que estén crujientes y quebradizos. Cada microondas puede variar, pero el proceso tomará no más de dos a tres minutos en total.

Congelar hierbas de hoja suave, como el eneldo, la menta, el perejil, la albahaca y el cebollino.
Coloca ramitas de varias clases,  hojas picadas o también hojas enteras bien lavadas en una bolsa de plástico herméticamente cerrada, estas pueden durar hasta seis meses congeladas. Al cocinar, no es necesario descongelarlas, sólo desprendes las hojas y las añades a la sartén.

Vía: Bon Appétit